La historia detrás de las bebidas icónicas de James Bond.
Esa transición no fue casual:
Por ejemplo:
Bond no bebe por beber; bebe porque cada trago cuenta una parte de la historia de 007.
Desde hace más de seis décadas, James Bond ha representado elegancia, sofisticación y estilo. Y aunque su imagen está llena de elementos icónicos (los autos, los gadgets, los trajes) hay un detalle que sobresale en la cultura popular más que ningún otro: su forma de pedir un Martini.
Pero el universo de las bebidas en la saga 007 es mucho más amplio de lo que imaginamos. Hay historia, evolución e incluso curiosas decisiones detrás de cada elección que Bond hace frente a la barra.
El Martini: más que una frase, un símbolo.
“Agitado, no revuelto”. Esa línea se convirtió en la marca personal de James Bond, pero su origen no fue tan planificado como parece.En las novelas de Ian Fleming, Bond pedía con frecuencia el “Vesper”, una variación creada para "Casino Royale" (1953) que mezcla ginebra, vodka y Kina Lillet. Esa receta fue bautizada en honor a Vesper Lynd, el amor trágico que definió al joven agente.
Con el paso del tiempo, el Martini se transformó en un gesto automatizado. No solo define a Bond, sino también su actitud; precisión, gusto refinado y un ligero toque de desafío a las tradiciones.
Más que Martinis: el whisky en la era moderna.
A partir de la era Brosnan y mucho más en la etapa Craig, el whisky comenzó a tener presencia constante, especialmente marcas como Macallan.
- Refleja un Bond más adulto y más introspectivo.
- Se alinea con una estética más contemporánea.
- Además, responde a acuerdos de patrocinio que, lejos de restar autenticidad, ayudaron a reforzar el perfil del personaje durante la etapa moderna.
Pero antes de Craig y antes de Brosnan, la primera aparición de un whisky que James Bond bebe en la gran pantalla fue el Suntory Whisky en la película You Only Live Twice (Sólo se vive dos veces) de 1967, cuando Bond, interpretado por Sean Connery, en el jardín de la casa de Tanaka, disfruta este whisky servido en un vaso mediano y se puede ver la botella al lado.
Otra marca de whisky que aparece en la saga es Jim Beam, visible en "The Living Daylights (007: Su nombre es Peligro)" de 1987. Asimismo, el whisky Talisker hace acto de presencia en "The World Is Not Enough (El mundo no basta)" de 1999 y vuelve a aparecer en "Die Another Day (Muere otro día)" del 2002.
El champán: glamour en estado puro.
Mucho antes del Martini, una de las marcas que más se asoció a 007 fue Bollinger, la champaña que Bond suele preferir. Su aparición en múltiples películas se volvió otro sello inconfundible del universo cinematográfico.
La champaña aparece en momentos románticos, en celebraciones o en secuencias donde Bond se permite bajar la guardia. Representa la faceta más glamorosa del agente, la que combina seducción y sofisticación sin esfuerzo.
El James Bond literario conoce por primera vez a Bollinger en la novela "Diamonds Are Forever (Los Diamantes son eternos) de 1956, cuando Tiffany Case envía un cuarto de botella a su camarote en el Queen Elizabeth.
Pero antes de Bollinger estuvo Dom Pérignon que aprecio apareció en varias películas de James Bond y en una novela de Ian Fleming. Y la Taittinger es el champán favorito de Bond en las novelas de Ian Fleming y aparece de forma destacada en la película "From Russia With Love (Desde Rusia con amor)" de 1963.
Los cócteles inusuales: cuando Bond se sale del molde.
Aunque pocos lo recuerdan, Bond ha pedido bebidas que no encajan con su estereotipo clásico.Por ejemplo:
- En "Dr. No" (1962) bebe rum Collins.
- En "Live and Let Die" (1973) toma bourbon.
- En "Casino Royale" (2006) ordena un “Vesper”, pero también bebe Americano, un trago mucho más ligero y casual.
La cerveza: el lado más terrenal de James Bond
Aunque James Bond suele asociarse con cócteles sofisticados y bebidas de alta gama, la cerveza también ha tenido su espacio dentro de la saga. Su presencia, aunque más discreta, cumple una función narrativa clara: mostrar a Bond en momentos menos ceremoniosos, más relajados o incluso incómodos, lejos del glamour habitual.
En "Octopussy" de 1983, a Bond le ofrecen una Altenmünster Brauer Bier, una cerveza alemana que aparece en un contexto más casual, casi irónico. Décadas después, en "Skyfall (007: Operación Skyfall)" del 2012, Daniel Craig rompe con cualquier expectativa al beber Heineken, una decisión que generó debate entre los fanáticos.
¿Qué nos dice todo esto sobre James Bond?
Bond no solo bebe para verse elegante. En la narrativa, su bebida dice mucho sobre:- Su contexto emocional
- El ambiente de la misión
- La época histórica de cada película
- La evolución del propio personaje
El Martini podrá ser su sello, pero la variedad de bebidas en la saga refleja su complejidad: Bond es un hombre de hábitos… pero no de costumbres inamovibles.
Un legado cultural que trasciende la pantalla.
La influencia de las bebidas de Bond ha sido tan grande que impactó directamente en la cultura del cóctel. Bares de todo el mundo han adoptado el Martini “agitado” como referencia, aun cuando, técnicamente, los expertos recomiendan mezclarlo suavemente.
Más allá de gustos, la realidad es simple...Los cócteles de James Bond se convirtieron en parte de su ADN. Y comprenderlos es entender otro fragmento de todo lo que hace única a esta franquicia.
Así que la próxima vez que escuches “agitado, no revuelto”, recuerda que detrás de esa frase hay historia, evolución e identidad cinematográfica.
Bond no bebe por beber; bebe porque cada trago cuenta una parte de la historia de 007.
César A. Santana Morel






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